Colores en tendencia 2026: más que moda, una expresión emocional

Los colores que marcarán 2026 van más allá de simples tendencias estéticas, representan cómo
queremos sentirnos, comunicar nuestra identidad y conectar con los demás. Para la próxima
temporada, la paleta no es solo visual, es emocional y simbólica, un verdadero manifiesto de lo que
traerá el año.
Las pasarelas de primavera-verano 2026 nos muestran que cada tonalidad tiene un propósito, desde
los neutros que evocan calma, hasta los tonos vibrantes que inspiran energía y creatividad.

Blanco: calma y posibilidades infinitas
El blanco, incluyendo el tono “Cloud Dancer” se posiciona como protagonista. Más que ausencia de
color, simboliza reflexión, serenidad y nuevos comienzos, lo que hace funcionar como un lienzo que
potencia cualquier combinación.

Naranja y amarillo: energía y optimismo.
Los tonos cálidos vienen para transmitir seguridad, creatividad y alegría. El naranja aparece en todas
sus variantes, desde vibrantes hasta más suaves, mientras que el amarillo, tanto en pastel como en
versiones más intensas, propone una estética audaz y sofisticada.

Marrones: elegancia y naturaleza.
Los tonos marrones se consolidan como el nuevo básico: desde cafés intensos hasta arenas y
cobrizos. Esta gama transmite calidez, sofisticación y conexión con lo orgánico.

Púrpura: creatividad y presencia.
Asociado con poder, lujo y expresión personal, el púrpura se integra tanto en prendas formales como
casuales, con lo que muestra versatilidad y fuerza visual.

Rojo: fuerza y protagonismo.
El rojo continúa dominando y reforzando su rol como color que invita a destacar, desde piezas
icónicas hasta accesorios de impacto.

Azul: confianza y serenidad
Los tonos de azul, desde cielos suaves hasta azules profundos, comunican tranquilidad y
profesionalismo, ideales para reflejar una presencia sobria y elegante.

Verde: elegancia versátil.
Desde el elegante esmeralda hasta tonos más suaves como el pistacho, el verde se confirma como un
color flexible que equilibra tradición y modernidad.

Pasteles y metalizados: delicadeza y brillo.
Los tonos pastel regresan con fuerza en propuestas románticas y suaves, mientras que los tonos
metalizados, incluyendo dorados y plateados, se consolidan como básicos contemporáneos, con lo
que extienden su uso más allá de épocas festivas.

Granate / borgoña: historia y sofisticación.
El regreso del borgoña aporta un matiz de tradición y elegancia continua, presente tanto en prendas
fluidas como en piezas estructuradas.

¿Qué significa esto para las marcas y el diseño?
Los colores no solo influyen en la moda, tienen un impacto directo en cómo percibimos marcas,
ambientes y experiencias. En un contexto donde las emociones y la identidad están al centro de la
relación con los consumidores, comprender estas paletas ayuda a anticipar expectativas y crear
conexiones más profundas.